Fue exactamente cómo imaginabas, y es que en lo más profundo de ti sabías que había llegado el día.
Perdimos el tiempo y dejamos lo bueno para el último día.
Ambos sabíamos que se había acabado hacía tiempo, ambos conocíamos la certeza que era un adiós en absolutamente todos los sentidos, y por eso creo que el último día fue así de bonito. Por eso nos abrazábamos, nos besábamos y nos decíamos que éramos lo más importante en nuestras vidas; porque era una despedida, una despedida para siempre. Y sí, sé de sobra, que ``para decir con Dios a los dos nos sobran los motivos´´.
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